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La ética y el Yo

El Yo profundo es lo que verdaderamente distingue a cada individuo, ya que no reside en lo que se cree ser y valer.  El Yo superficial puede ser un Yo material, para quien el elemento central es el cuerpo, del cual unas partes están más relacionadas con la persona que otras. Pertenecen además a este Yo, los vestidos, la familia, el hogar, los logros, etcétera. También puede ser un Yo social, que es la forma como es considerada la persona en su medio. De esta forma, un hombre tiene tantas personalidades sociales como medios a los cuales pertenece.

Es importante captar el Yo profundo por varias razones:


Cuando una persona se enfoca en su Yo Profundo antes que los otros niveles de criterios de conducta humana (el criterio basado en el placer y los instintos, el criterio basado en la presión social, el criterio legal u otros), el horizonte axiológico o repertorio de valores se amplía, por lo que el individuo puede actuar en función de otros valores más profundos, elevados y comunitarios. La captación del Yo Profundo crea un mayor sentido de responsabilidad al tener una conciencia más clara de su Yo, como sujeto y autor de su conducta.
Esta captación permite el descubrimiento de valores propiamente humanos, comunitarios y de validez universal. Con el uso del Yo Profundo, el valor moral de una persona puede quedar incrementado. Desde el punto de vista práctico es importante tomar la actitud adecuada para poder captar el Yo Profundo y, con ello, al conjunto de valores que allí están implicados.

¿Cómo es posible que actuemos siempre como el Yo superficial, siendo que el Yo profundo nos da una mayor realización humana?

  Nos dejamos llevar por el Yo superficial porque este lo podemos moldear como nos convenga ante la sociedad, dejando de lado a nuestro Yo profundo, la esencia real de lo que somos, sin darnos cuenta que poco a poco estamos alejándonos de nuestros valores humanos.
Según Aristegui (2008) los códigos éticos son un proyecto normativo que cada Yo puede hacerlos efectivos o no. Si decide internalizar esos preceptos y convertirlos en un comportamiento concreto, en su Yo se expresará su Ética, la cual exhibirá en su convivencia con otras personas. Lo ético hay que verificarlo en la coexistencia de los seres humanos en sus sitios de congregación: comunidades, trabajos, ciudades, naciones. En esas realidades se muestran las éticas del bien y las éticas del mal, nunca en estado puro, en tanto los seres humanos nunca son ni totalmente buenos, ni totalmente malos.
Todas las virtudes y la expulsión de los vicios o transgresiones que correspondan a los Yoes, es lo que se denomina la Ética del Yo, puesto que desde ese basamento, surgen las personificaciones humanas que exigen a la vez sus éticas. Tal es el caso de los profesionales, un Yo tiene su ética, pero además debe anexarle la correspondiente a su condición de profesional (de la medicina, la ingeniería, la arquitectura, etcétera).



Diego Rodriguez
CI: 28473116
Estudiante de Ing de mantenimiento mecanico
SAIAB



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